Tetanestesia: el analgésico del amor

Las agujas son una constante en la vida de los bebitos durante su primer año. El primer día de sus vidas los vacunan contra la tuberculosis y la hepatitis. A los pocos días se les hace el tamiz. Algunos pequeños se ponen amarillos y se les repite el tamiz o bien se les hace un examen de sangre. Tienen que volver a pasar por las agujas a los 2 meses, a los 4 y a los 6. Suertudos los que son bien sanos. Aquellos que nacen con complicaciones o son enfermizos pasan una y otra vez por el dolor y la inseguridad de las agujas. El sentido común nos dice que esos son dolores necesarios. Pero al menos a mi me dolía el alma cuando a mi pobre bebita pegaba gritos cuando la pinchaban.

 

Más o menos a los 13 días de nacida, la doctora de mi clínica local me aseguró que la niña estaba amarilla y le mandó un examen de sangre. Tuve que morderme los labios para no llorar. Cuando le tocaron sus vacunas de los 2 meses llevé a mi hermana conmigo y para las vacunas de los 4 meses llevé a una amiga. No podía sostener a mi propia bebé desde aquella primera experiencia con la aguja en el laboratorio. Mientras veía desde lejos, me sudaban las manos y una vez que había terminado aquel martirio me acercaba a consolarla. Me sacaba la teta y eso la ayudaba a tranquilizarse.

En una de esas ocasiones, una de mis conocidas me sugirió darle el pecho mientras la estaban vacunando. Así que me puse a leer e investigar. La llamada tetanestesia es una técnica que le ayuda al bebé a tener un lugar de confort mientras se le somete al estrés de ser vacunado. La misma Organización Mundial de Salud ha recomendado la técnica y elaborado protocolos para su aplicación.

 

Al principio tenía muchas dudas. ¿Se podría ahogar mi bebé? ¿Me dejarán intentarlo en mi centro de salud? ¿Estaré haciendo lo correcto al querer amortiguar el dolor que produce la vacunación o por el contrario estaré creando una niña dependiente de su madre?

Leí y pregunté a las personas que habían puesto en práctica el método y fui solucionando esos cuestionamientos.

La única forma de que mi bebé se pudiera ahogar sería si estuviera succionando leche. Al pinchar al bebé, éste se incomoda, deja de succionar y la leche inmediatamente deja de salir si el pecho no se está estimulando. El bebé grita y finalmente llora. ¿Como podría ahogarse entonces? Con qué líquido si no estaría saliendo nada? Así que me animé y probé.

 

Tenía que llevar a mi pequeña al laboratorio a realizarle el examen de sangre de rutina de los 6 meses. Lastimosamente al no haber tenido un parto humanizado, en esta ocasión había preparado todo un discurso, iba empoderada y preparada por aquello de que el personal de salud no quisiera respetar mi decisión. Pero para mi sorpresa, la enfermera amablemente me acomodó la silla y me hizo sentir claramente que quien estaba a cargo era yo. La aguja vino y aunque mi bebé si se incomodó, fue un llanto corto y sin lágrimas. Lo volví a practicar para las vacunas de los 6 meses la semana siguiente y realmente puedo decir que es efectivo. Es como magia. Por qué?

Los bebés maman por muchas razones. Maman evidentemente porque tienen hambre, pero hay un componente emocional muy fuerte que solemos obviar. Los bebés maman porque quieren estar cerca de su mami, así pueden conocerse mutuamente, y crear una relación. Los bebés no solo comen de los pechos de sus madres, sino que también se entretienen con ellas y se arrullan en ellas. Los bebés maman porque se sienten seguros y protegidos al hacerlo, los alivia y los consuela. Los bebés aman la tetita que sus madres les ofrecen; es así como conocen el amor.

No es sorpresa entonces que al prenderse del pecho de sus madres durante la vacunación sientan menos dolor y ansiedad.

 

Ahora, no es tampoco sorpresa que la gente con sus comentarios de a entender que mi bebé crecerá siendo dependiente de mi porque yo le doy la teta para todo o porque la cargo mucho o porque no la dejo llorando. La mayor parte del tiempo yo ignoro los comentarios. Y después en mi casa pienso. Ninguna de esas personas vive conmigo. No saben cual es nuestra rutina. Pienso también, ¿por cuanto tiempo más querrá estar mi hija en mis brazos exclusivamene? En un par de meses estará gateando y en unos 6 estará caminando. Llegará el momento que destete también. Todo eso llegará en su momento, entonces porqué pedirle a una bebé de 6 meses que sea valiente con las agujas y que las enfrente en soledad cuando yo que soy su madre puedo amortiguar sus dolores e inseguridades?

 

Poco a poco me he ido empoderando de mi maternidad. Yo leo, investigo y tomo la que me parezca la mejor decisión para mi bebita. De lo único que me arrepiento es de no haberlo hecho antes.

 

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