Construyendo mi tribu

Monica cumplió 11 meses esta semana. Esto me puso un poco nostálgica. Cada nueva habilidad que ella aprende es un paso más hacia la independencia. El primer añito de mi bebé ha sido muy hermoso, pero sin duda ha sido también caótico.

Bebé de 11 meses
11 caóticos meses

El primer año de mi bebé

Cada trimestre ha tenido sus retos. Los primeros 3 meses fueron una época de adaptación, de poco sueño y de mucha, mucha leche. El segundo trimestre fue un tiempo de transición al regresar al trabajo. Fueron momentos emocionales muy fuertes porque tener que dejar un bebé tan pequeño en casa no es fácil para nadie. El tercer trimestre le trajo a mi hija mucha más movilidad. Fue necesario asegurarnos de tener una casa segura. Entre gatear y llevarse todo a la boca también fue necesario también tener nuestros ojos sobre ella el 100% del tiempo. Y así, hemos llegado al último trimestre donde ella ha descubierto ser un ser humano diferente y donde empieza a tener exigencias propias.

A veces me pregunto si el cansancio que siento en ocasiones será producto de la acumulación o de los diferentes retos de la maternidad entre una época y otra.
A veces pienso también que quisiera tener más ayuda. La Naturaleza nos enseña que es más eficiente criar en manada. Los elefantes, las orcas, los leones y los orangutanes son ejemplos claros de ésto.

8 excelentes madres del Reino Animal
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La importancia de las redes de apoyo

Los humanos no escapamos de esa realidad.
La frase que dice “hace falta una tribu entera para criar un niño” es completamente cierta.
Para mi esposo y para mí, estar solos en este proceso no ha sido fácil. Ciertamente, me dan un poco de envidia las madres que tienen a sus familias cerca, porque pueden tomar un respiro o un microsueño de vez en cuando.

A veces recuerdo como al principio del posparto atravesé cierta melancolía. Una tristeza inexplicable en donde todo me daba ganas de llorar. Y aunque mis hormonas “volvieron a su lugar” solas; en aquel momento me hubiese gustado poder abrir el corazón con otra madre que pudiera entender ese dolor emocional.

Por más autosuficiente que creía ser, me di cuenta que todas necesitamos una red de apoyo, una tribu, una comunidad donde podamos expresarnos libremente, donde mantener la cordura, despejar la mente, reír de las locuras, apoyarse en los momentos duros y hasta escoger el atuendo maternal o el vestido del bautizo.

 

La construcción de mi tribu

Yo he ido construyendo mi tribu.
En casa, los dos nos ayudamos mutuamente. Así logramos tener un poco de paz.

Las redes sociales pueden ser de gran ayuda para este propósito también. Facebook, Baby Center, Instagram y Whatsapp se han convertido en mis aliados para encontrar respuesta a mis tantas preguntas.

Afortunadamente también estoy en la edad justa donde muchas conocidas estamos teniendo bebitos y donde podemos sentarnos a hablar de ser mamás.

Escribir asimismo, ha sido un medio para liberar el alma pero sobre todo para aprender y porqué no también enseñar. Tener este blog me ha permitido mantenerme actualizada y ayudar a otras a encontrar el camino hacia el disfrute de la maternidad.

Y finalmente cuidar a los viejos amigos también ha sido importante. Aunque no podamos seguir disfrutando de las mismas cosas 100% del tiempo, podemos darle más valor al tiempito que logramos disfrutar juntos.

Amigos por siempre

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