¡Adiós al colecho!

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Hace algunos días, tomamos la decisión de decir adiós al colecho con nuestra bebé. A pesar de todos los mitos que abundan sobre la práctica de dormir con los hijos, durante todo su primer añito de vida vivimos los beneficios que ésta tiene: lactancia más placentera, ciclos de sueño sincronizados, fomento del apego, disminución de la ansiedad y descanso más efectivo en los primeros meses. Aunque ya habíamos intentado realizar la transición hacia la cuna cuando regresé a trabajar, en aquella ocasión no tuvimos éxito. Ante los constantes despertares de nuestra pequeña en los últimos dos meses decidimos volverlo a intentar.

Secure co-sleep
Colecho seguro con nido

Algunas personas creen que a la edad de vida, los bebés deberían poder dormir toda la noche y que alrededor de ese tiempo ya no deberían hacer tomas de leche  nocturnas. Algunos pediatras inclusive aconsejan dejarles llorar para que aprendan a dormirse solitos cuando tienen despertares nocturnos. Así que en mi afán de hacer la transición de la mejor manera posible, he leído y aprendido mucho en los últimos días.

 

¿Cómo evoluciona el sueño en los bebés y niños?

Cuando un niño nace, su sueño es casi igual al que tenía en el vientre de su madre. El bebé dormirá cuanto lo necesite, lo que varía entre las 12 y las 16 horas los primeros días. Los bebés recién nacidos, sólo tienen dos fases de sueño: REM y sueño ligero. La fase REM, que es en la que soñamos, es la que los bebitos tienen casi el 80% del tiempo, ya que apenas se cansan físicamente, se duermen y no necesitan de otras fases de sueño.

Newborn sleep
Kim Irons Photography

A partir de los 4 meses, el bebé ya es capaz de diferenciar el día de la noche, además ha adquirido todas las fases del sueño que tienen los adultos: vigilia, adormecimiento, sueño ligero, sueño profundo y REM. Sin embargo, su sueño es inestable y los despertares más frecuentes que en los primeros meses ya que necesitan adaptarse a las nuevas fases.

A partir de los 8 meses y hasta los 24 meses, los bebés pasan por múltiples cambios y aprendizajes: permanencia del objeto, gateo y marcha, inicio de la alimentación complementaria, abandono del pañal. Esto les puede provocar ansiedad y al igual que los adultos, el sueño puede volverse agitado y los despertares durante la noche pueden seguir siendo frecuentes.

Es hasta después de los 3 años que los niños tienen muchas más horas de actividad diurna, por lo que espontáneamente dejan de tomar siestas y el sueño infantil se vuelve muy parecido al de los adultos.

El sueño es entonces un proceso evolutivo que se adapta a las necesidades del ser humano.

Un bebé no nace sabiendo como dormirse solito, así que los adultos tratamos por diferentes medios que lo aprendan. Las rutinas suelen ser muy efectivas y éstas incluyen incluyen el baño, el masaje, el cuento, la canción y finalmente tomar el pecho o bien el chupón. Sin embargo, una vez que el bebé se ha dormido y vuelve a despertarse en la mitad de la noche, la forma más efectiva que la mayoría de madres realizarán para volverlos a dormir es ofrecer el pecho o un nuevo chupón ya que eso han hecho por varios meses.

Si bien es cierto, la principal función de mamar es alimentarse, también hay una carga emocional muy fuerte al hacerlo. Succionar es una de las cosas más placenteras que un bebé encuentra hacer por lo que no es de sorprenderse que cuando el bebito se despierte en la noche, aunque no tenga hambre, succionar lo relajará y finalmente se dormirá.

 

¿Que pasa cuando se deja llorar al bebé para que aprenda a dormir solo?

Una vez que entendí que el sueño del bebé no será estable hasta los 3 años, me pregunté entonces porqué hay pediatras que recomienden dejar llorar la bebé para que aprenda a dormirse solo. Así que también decidí leer a cerca del efecto que tiene éste “método” en el bebé.

 

A nivel neurológico, hay evidencias científicas que indican que el desarrollo de áreas específicas del cerebro relacionadas con el manejo del estrés se desarrollan en la primera infancia (0-2 años). Un aumento del nivel de hormonas de estrés que sucede cuando un bebé llora por largos periodos de tiempo podría dañar neuronas en formación. Para contrarrestar esos efectos, el cerebro podría liberar otro tipo de sustancias por lo que es normal que luego de llorar, un bebé se duerma. Esto no significa que aprendió algo, sino que las sustancias han hecho efecto.

A nivel emocional los primeros años de vida son un periodo sensible para establecer la confianza entre el niño y quien lo cuida. Las relaciones que tenga en la primera infancia, le servirán de modelo para establecer futuras relaciones con el mundo. Aunque muchos papás piensan que el dolor a corto plazo de unas lágrimas queda compensado por la ventaja a largo plazo de que el niño se duerme fácilmente por sí mismo, cuando las necesidades del bebé son atendidas sin estrés, el bebé desarrolla el sentido de confianza. Cuando esas necesidades son ignoradas podría producirse el efecto contrario.

Probando mi propio método

Aunque amo el colecho, era evidente que cada vez que alguno de nosotros se movía, la bebé se despertaba. A sus 13 meses, se despertaba 5 o más veces en la noche. Tomamos la decisión de pasarla a su cuna pero, no tendríamos problema para atenderla en forma inmediata si lo requería, no tendríamos problema para ofrecerle el pecho o para dormir el resto de la noche juntos. Al fin y al cabo y como muchos otros padres también dicen, en algún momento de la vida, ella por sí misma dejará de necesitar ese “calorcito” y tal vez algún día mamá podrá dormir 8 horas seguidas.

Sweet dreams in her crib

Revisen el monitor de Cocoon! Les va dar muchísima paz durante la noche

Goodbye to co-sleeping
Monitor de respiración y cámara nocturna de Cocoon

 

 

 

 

 

 

 

 

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